BIZCOCHO “FONDO DE ARMARIO” O DE YOGUR

No me canso de agradeceros que os animéis con las recetas. Y ya, cuando me mandáis vídeos donde estáis en plena faena con el ingrediente especial de fondo… ¡muérome de amor! De verdad, ¡pero qué bonitos que sois!

Anda que no resulta bonito también cuando se alinean los astros y tus amigas y tú conseguís quedar después de muchos meses. Y este sábado por fin se alinearon. Y es que unos potes, unas risas… qué bien sientan ¿verdad? Unas risas cerveceras pueden curar el alma, estoy totalmente convencida de ello. De lo que no estoy tan convencida es de si es muy recomendable mezclar cervezas… bueno, mezclar, en general. Porque empiezas con zuritos normales y luego te pasas a la cerveza tostada sin saber muy bien por qué (bueno, sí, porque te gusta más) y la que acaba tostada eres tú, no nos engañemos.  Y cuando ya llevas una cantidad considerable de cerveza en el organismo llegas al restaurante súper cuqui que habéis reservado para daros un homenaje culinario.  Entonces vas al baño y te hace gracia porque te percatas de que es unisex (oye, ¡y que mola!). Y según entras allí mueres fulminada de amor en cuanto lo ves (al baño, digo). Esos azulejos, esos techos altos, esas baldosas… y como encima vas con el puntillo te vienes arriba y empiezas a afotarlo todo (y te afotas tú, claro, la duda ofende) y entonces descubres que el techo es de espejo y venga, te vienes más arriba todavía y lo mejor es que te da igual que te miren. Y vuelves a la mesa con tus amigas y  les cuentas lo chulo que es el baño y  entonces empieza la peregrinación al susodicho. Y todas de acuerdo en que es para morir de amor. Oye, que la comida muy rica también. Pero os diré que según acabamos de comer nos fuimos las cuatro al baño a hacernos foto grupal, faltaría más. Y ya de ahí, un paseíto para bajar la comida y hacer hueco a los cubatas. Y una, que tenía dudas existenciales sobre qué combinado elegir, al final apuesta por un cubata con ginebra rosa. Si es que… a mi el rosa me pierde hasta para bebérmelo, no lo puedo evitar. Después alguna otra cerveza… y vamos, que a las ocho de la tarde estás en casa ya y a las dos de la mañana estás de resaca. Pero tiene su lado bueno, porque luego amaneces como una rosa, o casi.

Siento si en esta ocasión no soy demasiado original, pero considero que la receta de este bizcocho es un básico. Y es que para una salida con amigas ¿qué te pones? pues algún básico de esos que tienes de fondo de armario: un vestido negro, unos jeans, una camisa blanca… Pues de la misma manera, en nuestro recetario, este bizcocho de yogur debería estar presente, sí o sí. Es fácil de hacer, no lleva ningún ingrediente que no tengamos habitualmente en la cocina y, aunque me he encontrado un par de casos dignos de estudio que dicen que este bizcocho se les resiste (¡¿cómo puede ser?!), yo diría que siempre sale bien. Vamos, que es muy agradecido, porque además lo puedes tunear a tu gusto: que si unas perlitas de chocolate, que si cambio el limón por naranja, que si le echo jenjibre…  Vamos, que es un chollo de bizcocho.

Vamos al lío. Me imagino que la mayoría ya sabréis que usamos el vasito del yogur para las medidas. Los ingredientes que vamos a necesitar son:

  • un yogur natural (se puede usar de limón también, pero yo lo prefiero normal)
  • una medida (con el vasito de yogur) de aceite de oliva (podéis usar de girasol si no os gusta que sepa demasiado a aceite)
  • dos medidas (con el vasito de yogur) de azúcar
  • tres medidas (con el vasito de yogur) de harina
  • un sobre de levadura Royal
  • una pizca de sal
  • ralladura de un limón
  • tres huevos
  • “Flaca” de Andrés Calamaro

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Aunque debo de reconocer que hay leyendas urbanas de que se puede hacer este bizcocho mezclando todo, sin importar el orden, e incluso con la harina sin tamizar (¡a lo loco!) yo reconozco que soy muy tiquismiquis y me gusta hacer la receta al pie de la letra según se la visto hacer a mi madre toda la vida.

Empezamos echando el yogur en un recipiente ya que vamos a usar el vasito del yogur como medida.

Separamos las yemas de las claras. Vertemos las yemas en un bol y lo mezclamos bien con el azúcar, hasta que quede una masa blanquecina.

Añadimos entonces el yogur y seguimos removiendo, integrándolo todo bien. Ahora es el momento de incorporar poco a poco el aceite. Seguimos removiendo y echamos la ralladura de limón.

Añadimos a la harina la levadura y la pizca de sal y lo incorporamos a la mezcla tamizándolo. Seguimos removiendo hasta que se integre bien.

Ya solo nos queda montar las claras a punto de nieve. Una vez que las tengamos montadas tenemos que incorporarlas muy despacio y de manera envolvente a la masa que ya tenemos. Es importante hacerlo poco a poco para que coja aire y no se baje la masa.

Volcamos la masa sobre un molde desmontable, al que previamente habremos untado de mantequilla y espolvoreado con harina para que a la hora de desmoldarlo nos resulte más fácil hacerlo.

Introducimos en el horno, ya precalentado a 180 grados. Para el bizcocho yo suelo poner calor arriba y abajo, con ventilador. En unos 35 o 40  minutos debería estar hecho. Pero como siempre os digo… cada horno es un mundo y es mejor que lo vayáis controlando. Ya sabéis, la prueba del cuchillo nunca falla. Si sale limpio… ¡listo!

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Así, tal cual, está de vicio, pero como ya os he comentado, podéis tunear la receta a vuestro antojo… ¡no hay límites!

¡Ah! y lo de la leyenda urbana que os comentaba antes… os puedo asegurar que yo he visto con mis propios ojos mezclar todos los ingredientes en 13 minutos a lo loco, sin ningún orden (hiperventilo solo de pensarlo) y… sí. Doy fé de que sale igual de bueno y esponjoso que si sigues los pasos al pie de la letra. Palabrita. Ahora que cada uno lo elabore como le venga en gana.

Os dejo que disfrutéis del ingrediente especial. En esta ocasión tenía que poner un tema de él, sí o sí, porque, así como este bizcocho es un básico en mi recetario,  Calamaro lo es musicalmente en mi fondo de armario…

Por cierto, os propongo una cosa. ¿Por qué no me decís que receta os gustaría que compartiera con vosotros? Venga, decidme… torrijas, bollos de mantequilla, mi tarta favorita de limón… soy toda orejas.

 

2 comentarios en “BIZCOCHO “FONDO DE ARMARIO” O DE YOGUR

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